El duelo no mata por intenso, sino por rígido
La pérdida de un ser querido aumenta la probabilidad de morir, especialmente en los primeros seis meses, con mayor riesgo en hombres viudos y padres que pierden hijos. Este efecto se explica por alteraciones neuroendocrinas, aislamiento social y abandono de conductas saludables, no por la tristeza en sí misma.
El factor clínicamente relevante no es la intensidad ni la duración del duelo, sino la inflexibilidad psicológica: cuando la persona organiza su vida en torno a evitar el dolor o a no "traicionar" al fallecido, abandona vínculos, hábitos y acciones valiosas. Es ese patrón rígido, no la emoción, lo que deteriora la salud.